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16 sept 2013

1 Juan 1:1


Lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les anunciamos respecto al Verbo que es vida.



Para no crear especulaciones sobre quién es el Verbo, debemos ir al evangelio de Juan, capítulo 1.  Dice: en el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.  Él estaba con Dios en el principio.  Por medio de Él todas las cosas fueron creadas.  El Verbo es Jesucristo.  Es Dios.  Es parte de la trinidad.  A través de Él todo fue hecho.  Claramente hace una distinción entre el Verbo y Dios Padre.  Además, confirma su estatus de Dios.  Entonces, ¿qué nos está diciendo Juan en el principio de su carta?  Nos quiere recordar que Jesús no es un “gran” hombre.  Tampoco un maravilloso profeta.  Él es Dios.  A través de Él todo fue creado.  Él siempre ha existido y siempre existirá.  Deliberadamente utiliza el término Verbo en lugar de Jesús.  No quiere dejar duda alguna sobre la divinidad de Cristo.
Mucha gente allá afuera no tiene una comunión con Dios.  No le conocen.  Han oído algunas cosas.  Creen algunas otras.  Pero no tienen un buen conocimiento de quién es el Verbo y qué vino a hacer a este mundo.  ¿Sabes por qué pasa esto?  Porque tú y yo nos quedamos callados.  Pablo, en su carta a los Romanos capítulo10 dice: ¿cómo pues invocarán a aquel en el cual no han creído?  ¿ y cómo creerán en aquel de quien no han oído?  ¿y cómo oirán sin haber quien les predique?  ¿y cómo predicarán si no fueren enviados?  ¿Te das cuenta de la perfecta armonía en lo que escribe Pablo y Juan?  Es obra de Dios quien es perfecto.  Juan nos está anunciando lo que él vio con sus propios ojos, lo que oyó con sus propios oídos y lo que tocó con sus propias manos.  En otras palabras, está anunciando lo que él vivió con Jesús el Verbo.  Así también hoy, yo te estoy compartiendo a Cristo.  Te estoy compartiendo lo que he visto y oído.  Estoy siguiendo el mandamiento de Jesús al decirnos que vayamos a cada rincón de la tierra,  anunciemos su nombre y que hagamos discípulos.
La responsabilidad de compartir a Cristo es de cada uno de nosotros.  No es responsabilidad del pastor de la iglesia.  No es responsabilidad de “alguien más”.  Es tu responsabilidad y la mía.  Juan entendió el mensaje de Jesús y lo puso por obra al igual que los otros apóstoles.  Así, conforme han pasado los años, hemos tenido muchos ejemplos de personas que decidieron seguir este mandamiento y trajeron bendición.  Hoy es tu momento.  Deja de tener miedo o de esconder tu fe.  No te preocupes tampoco por lo que pueda decir la gente pues es más importante lo que diga Dios de ti ¿no crees?  De la misma forma que Juan nos anuncia lo que vivió, tú debes ser un testimonio de lo que Cristo hace en tu vida.  Ahora, tal vez no has permitido que Dios te transforme y por ello no hay nada que exponer.  Te animo a que reconozcas hoy a Cristo y le entregues tu vida.  Será la mejor decisión que hayas tomado.

Oración
Padre: tu palabra es perfecta y estudiarla me llena de gozo.  Gracias por la vida de Juan, de Pablo y de cada persona que se ha entregado a Ti y nos ha dejado testimonio de Ti.  Señor, hoy quiero dejar la pasividad y convertirme en testimonio de Ti.  Quiero dejar la oscuridad, el miedo y la preocupación y buscar siempre tu luz.  Te pido perdón por mis pecados.  Te pido que Cristo venga a vivir a mi corazón.  Te pido transformes mi vida.  Y sobre todo, te pido que mi vida sea para glorificarte.  En el nombre de Jesús.  Amén

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