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28 jun 2013

1 Pedro 4:3-5

Pues ya basta con el tiempo que han desperdiciado haciendo lo que agrada a los incrédulos, entregados al desenfreno, a las pasiones, a las borracheras, a las orgías, a las parrandas y a las idolatrías abominables.  A ellos les parece extraño que ustedes no corran con ellos en ese mismo desbordamiento de inmoralidad, y por eso los insultan.  Pero ellos tendrán que rendirle cuentas a aquel que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.



En varias ocasiones he escuchado “las generaciones que vienen cada vez están peor” haciendo alusión a que hay mayor desenfreno a una edad más temprana.  Si bien, puede ser cierto que las edades para entrar en ciertas actividades son menores, debemos entender que esto no es algo nuevo.  ¡Hace más de dos mil años que el ser humano ha tenido un gran problema con el desenfreno!  El fin de semana veía un documental sobre la vida de los swingers.  Estas personas se identifican como parejas estables y que les gusta tener interacción sexual con otras parejas.  Por más que las parejas hablaban de cómo estas actividades fortalecían y mejoraban su matrimonio o relación en pareja, debemos entender que esto se llama orgía y Dios lo reprueba.  Eso se llama entregarse al desenfreno y a las pasiones.  Otra tendencia o moda es que las mujeres hagan actos homosexuales y sea algo “sexy”.  ¿Recuerdas cuánta emoción causó el beso que Madonna le dio a Britney Spears y a Christina Aguilera en un evento en vivo?  ¿Para que digo todo esto?  Para que recapacitemos en lo que se está moviendo a nuestro alrededor.  En la época de Pedro, los romanos tenían fama de realizar las orgías más impresionantes.  Se entregaban a todo tipo de pasión y por ello Pedro llama la atención y nos advierte sobre nuestra manera de comportarnos.  ¿Debemos juzgar a los que se comportan así?  No.  De hecho, es muy importante que lo entiendas.  La biblia lo dice muy claro: ellos tendrán que rendirle cuentas a aquel que está preparado para juzgar.  No te rinden cuentas a ti ni eres nadie para criticar sus acciones.  Lo que a ti y a mi nos corresponde es amarles y llevarles el mensaje de Cristo.  Te lo repito.   No juzgues a los que tienen un camino reprobable.  No critiques ni señales a los que han dejado que su cuerpo reine.  ¡Al contrario!  Así como Jesús intercedió por las mismas personas que lo estaban crucificando, nosotros debemos orar por ellos y amarles como Cristo lo pide.  
Debes tener cuidado en tu forma de caminar.  Tu cuerpo te traiciona.  Tu cuerpo te hace pensar que hay placer en darle rienda suelta.  Debes entender que tu cuerpo no piensa en lo que es mejor para los demás, no piensa en las consecuencias, no piensa en tu relación de pareja, no piensa en tus hijos, no piensa en absolutamente nadie más que en si mismo.  ¡Por eso causa tanto problema!  ¡Por eso nos dice Dios que tengamos dominio propio!  ¡Porque el cuerpo nos lleva a tomar decisiones sumamente equivocadas!
El pasaje de Pedro nos da ejemplos de lo que la gente que no conoce a Cristo hace y nos manda a mantenernos alejados de esas actividades.  Nos manda a soportar críticas y señalamientos por cambiar de rumbo y comportarnos como es agradable a Él.  Nos manda a no juzgarles pues le corresponde a Dios esa labor.  Hoy debes meditar en tu vida.  Lo que hay a tu alrededor.  Tus amistades.  Tus actividades.  Tus pensamientos.  Tu relación con Dios.  Cada día es una batalla que debes ganar muriendo a tu cuerpo y dejando que el Espíritu Santo reine.
Oración
Señor: muchas veces he pensado que el cuerpo trae placer y gozo pero hoy entiendo que mi cuerpo solamente toma malas decisiones.  Hoy entiendo que mi cuerpo me lleva a donde no debería estar y con quien no debería estar.  Te pido que abras mis ojos.  Te pido que examines mi corazón y mis pensamientos.  Quiero entregarte mi vida y no seguir por los caminos de antes.  Estoy convencido que tu camino es mejor que el mío y por ello te pido que no me dejes apartarme de Ti ni un instante.  Te pido que me llenes de amor para mi prójimo y que frenes mis críticas y juicios pues solamente Tu eres digno de juzgar.  Gracias por tu misericordia mi Señor.  Gracias por escuchar mi oración.  En el nombre de Jesús.  Amén 

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